Introducción: El Espíritu que Nació de una Diosa
Antes de que existiera el primer palenque, antes de la primera destilación, el mezcal ya tenía nombre de mujer.
Mayahuel. Así llamaban los nahuas a la diosa del maguey, la de los cuatrocientos pechos con los que alimentaba a sus hijos, los centzon totochtin —los cuatrocientos conejos—, espíritus del pulque y la embriaguez sagrada. En cada historia del folclore mexicano, el mezcal empieza con una mujer
Y sin embargo, durante siglos, su presencia en esta industria fue borrada, silenciada, relegada a las sombras de los palenques donde no podían entrar, a las cocinas donde esperaban mientras los hombres tomaban el crédito.

Hoy, en el Día Internacional de la Mujer, queremos contar la otra historia. La historia de las mujeres que siempre estuvieron ahí.
Capítulo I: Las Vendedoras Clandestinas (Siglo XVIII)
A finales del siglo XVIII, la llamada "policía de los alcoholes" revisaba a todos los transeúntes varones en las veredas y caminos de México. Pero había una excepción: a las mujeres no las revisaban.
Esa brecha legal se convirtió en su oportunidad. Mientras los hombres producían el mezcal en la clandestinidad, las mujeres lo sacaban a vender. Cargaban cántaros y botijos, burlaban los controles, llevaban el sustento a casa. Eran el puente invisible entre el palenque y el mercado, pero su nombre jamás aparecía en los registros.
Lo que pocos saben es que algunas ya eran propietarias. Expedientes del archivo histórico del tequila, fechados a principios del siglo XIX —años antes de la Independencia—, documentan transacciones comerciales de "plantitas de mezcal" (como se conocía a los predios agaveros) que estaban siendo vendidas por mujeres que las habían recibido como herencia.
Esas mujeres conocían el mercado. Conocían los cultivos, los trabajos, los precios. Pero como su presencia era menos representativa que la de los hombres, la historia oficial las olvidó

Capítulo II: El Estigma de Sangre
"Antiguamente se creía que una mujer que estuviera menstruando avinagraba el mezcal si se acercaba al palenque"
Esta excusa, hoy desmentida por la ciencia, mantuvo a generaciones de mujeres encerradas en las cocinas, sin posibilidad de aprender el oficio familiar. Los conocimientos se heredaban de padre a hijo; las hijas quedaban excluidas del saber sagrado de la destilación.
En las familias mezcaleras, las mujeres plantaban semillas, preparaban alimentos para los jimadores, recuperaban la holgura en la línea de producción embotellando lotes. Pero cuando llegaba la hora de firmar, de certificar, de ser reconocidas, su nombre no aparecía
Yolanda Ruiz, fundadora y presidenta nacional de la asociación Mujeres del Mezcal y Maguey de México, lo explica con claridad: "En nuestro país, cada historia, en cada estado, tiene puntos o conexiones similares de las mujeres que siempre estuvieron presentes, mas nunca visibles. Hace 21 años, nos dijeron que estábamos equivocadas en hacer un movimiento de mujeres en los destilados, que estábamos locas"
Capítulo III: Las Que Rompieron el Silencio
Luzma: Sobrevivir para Contarlo
La historia de Luzma, secretaria general de la asociación Mujeres del Mezcal, es un recordatorio brutal de lo que muchas han enfrentado. Ella gestó el movimiento de mujeres después de haber sufrido dos intentos de feminicidio por parte de hombres destiladores.
Su delito: luchar por la incorporación de más mujeres a los procesos de certificación.
Hoy, Luzma es una de las grandes maestras y productoras de mezcal en México. Su historia es la prueba de que la resistencia también se destila. 1
Berta:
La historia de Berta es la de muchas mujeres que han escrito su destino con valor. Casada a los 14 años y viuda desde hace más de cuatro décadas, la vida le presentó desafíos que habrían doblegado cualquier espíritu. Sin embargo, como el maguey que florece en la aridez, ella encontró la manera de seguir adelante. Crió a sus hijos con una fortaleza inquebrantable, forjando un carácter que más tarde se convertiría en el pilar de su arte.
La tragedia volvió a llamar a su puerta con la pérdida de su hijo. Pero en lugar de rendirse, Berta hizo lo que siempre había hecho: se hizo cargo. Heredó la responsabilidad del palenque, transformando su dolor en propósito y su legado en un homenaje viviente. 2
Conclusión: El Futuro con Nombre de Mujer
Hoy, las cifras oficiales del Consejo Regulador del Tequila reportan que solo 11 de las 174 destilerías registradas están dirigidas por mujeres.
En el mezcal, donde la producción es más artesanal y dispersa, el número es difícil de calcular, pero las historias se multiplican.
En Sonora, una presidenta de capítulo creó el Bacanora Fest. En Zacatecas, la Señora Lamas es propietaria de una de las marcas más importantes del estado, pese a haber sido rechazada durante años por hombres que le cerraban las puertas.
Melly Barajas Cárdenas, la potencia detrás del grupo Vinos y Licores Azteca, contrata principalmente mujeres en todos los niveles de producción, desde los campos hasta la destilería. Yola Jiménez, cofundadora de Yola Mezcal, prioriza la contratación y promoción de mujeres con salarios por encima del promedio local, y está construyendo una nueva instalación que funcionará casi como una cooperativa, con cuidado de niños y cocina comunitaria.
Como dice Yolanda Ruiz: "No se trata de competir con los hombres. Todos tenemos conocimientos que, al juntarnos, podemos enriquecer. Cada uno de nosotros podemos crecer como seres humanos".
Este 8 de marzo, cuando levantes una copa de mezcal, brinda también por ellas. Por las que vendieron a escondidas en el siglo XVIII. Por las que sangraron en los partos mientras afuera hervía el mosto. Por las que hoy cargan agaves, dirigen palenques y ganan premios internacionales.
Por las que siempre estuvieron ahí, aunque no las vieran.
Por las mujeres del mezcal.
